
El suelo técnico es una solución práctica para la instalación de pavimentos en espacios de trabajo que requieren entornos hiperconectados y flexibles.
Este sistema no solo define el plano horizontal del proyecto. También actúa como el corazón logístico que permite la adaptabilidad total de los espacios frente a los cambios tecnológicos y organizativos.
Los suelos técnicos registrables permiten una instalación rápida y sencilla. Son totalmente personalizables y se adaptan perfectamente a cualquier necesidad, ya sea en términos de diseño, funcionalidad o seguridad.
La instalación de este tipo de pavimento en oficinas queda perfectamente integrada con todo tipo de mamparas de oficina y mobiliario. Además de ser un elemento estructural indispensable que dota a la oficina de una funcionalidad técnica impecable, no deja de ser también un elemento decorativo más del diseño de interiores.
Nuestro suelo técnico es un pavimento elevado registrable compuesto por un sistema modular de baldosas. Estas se apoyan sobre una estructura metálica de pedestales de acero regulables en altura.
Al ser totalmente regulable, esta configuración crea un plenum o cámara de aire entre el forjado original y el pavimento final. Su principal función es permitir de manera oculta el paso de instalaciones de telecomunicaciones y eléctricas. Asimismo, sirve para albergar conductos de fontanería y climatización.
De esta forma, se pueden evitar problemas de sobrecalentamiento o cortocircuitos que podrían dañar los equipos electrónicos y la infraestructura. En caso de avería, se puede solucionar de una forma rápida y segura.
La excelencia de un suelo técnico reside principalmente en su núcleo y capacidad de carga. Por esta razón, dependiendo de las necesidades acústicas y de resistencia, se puede elegir entre varias opciones de baldosas:

La estructura de soporte se fabrica habitualmente en acero galvanizado. Esto permite una regulación milimétrica que absorbe cualquier irregularidad del forjado. Todas las opciones ofrecen alta seguridad en la gestión del cableado y mayor resistencia al fuego.
Una vez elegida la baldosa, esta se coloca sobre una base resistente de travesaños. Estos se instalan sobre los pedestales y, además de unirlos, dan rigidez al conjunto.
A la gran resistencia a los golpes y al tráfico intenso que ofrecen los suelos técnicos, se añade su capacidad para amortiguar el ruido. Además, gracias a su densidad, reducen la resonancia, mejorando el aislamiento térmico y acústico. Para conocer más detalles técnicos sobre este sistema, puedes consultar esta información sobre el pavimento elevado.
Son muchos los lugares donde se instala suelo técnico: instituciones públicas, locales comerciales, oficinas corporativas y salas de ordenadores. Todos se benefician de sus propiedades:

El sistema de Ofimam permite una integración estética total con el resto de la arquitectura, como las mamparas o los forros de pared.
Las baldosas cuentan con una gran variedad de acabados: aluminio, cerámico, linóleo, PVC, estratificados, madera natural y piedra. Esto facilita la creación de diferentes diseños y la integración de elementos decorativos.

Su capacidad para ser un sistema registrable garantiza que cualquier mantenimiento o actualización se realice de forma limpia. Así se evitan periodos de inactividad en la empresa.
La rapidez en la instalación y la facilidad de desmontaje para reparar averías lo convierten en el pavimento más idóneo para oficinas y lugares transitados. No requiere obras de albañilería complejas.
Al ser un pavimento elevado, el suelo técnico facilita la limpieza. Los paneles pueden retirarse para acceder al espacio inferior y dejarlo libre de polvo y suciedad. Debe ser instalado por profesionales para lograr un ajuste preciso y un acabado impecable.
Nuestro sistema ofrece una mayor seguridad y reducción de costes frente a otros suelos. En Ofimam integramos estas soluciones en proyectos llave en mano, combinándolas con techos metálicos registrables, cerramientos y mobiliario para crear espacios eficientes y preparados para el futuro.