
En los proyectos de oficina contemporáneos e industriales, los cerramientos ciegos resultan esenciales. De hecho, estos elementos sirven como el contrapunto perfecto a la transparencia de las divisiones de vidrio. Asimismo, estructuran de forma excelente los espacios diáfanos.
Además, estos cerramientos técnicos ciegos aportan una gran solidez. También ofrecen el rendimiento acústico que hoy en día exige cualquier proyecto de arquitectura de interiores.
El equilibrio entre las zonas abiertas y los espacios de concentración es la clave del éxito en cualquier oficina. Por un lado, el vidrio busca la ansiada conexión visual. Por otro lado, los cerramientos ciegos se erigen como la solución definitiva. Por consiguiente, garantizan la confidencialidad, el aislamiento termoacústico y la compartimentación jerárquica.
Ya sea en una pequeña startup o en una gran planta industrial, estas divisiones interiores destacan siempre. En definitiva, actúan como la columna vertebral de toda la organización espacial.

En esencia, los cerramientos ciegos son sistemas de partición modular. Normalmente, incluyen una estructura interna fabricada en acero o aluminio. Además, incorporan paneles opacos que ocultan por completo la visión.
Una gran ventaja de este tipo de cerramiento es su capacidad de reutilización. A diferencia de la tabiquería tradicional, los instaladores pueden desmontarlos totalmente. Por lo tanto, esta propiedad los convierte en una solución ideal para muchos entornos:

La versatilidad de los paneles ciegos para mamparas de oficina reside en la calidad de sus componentes internos. Por ello, en OFIMAM apostamos por materiales que combinan ligereza con alta capacidad de absorción.
Para su estructura, utilizamos perfilería de aluminio extrusionado o acero galvanizado. Sin duda, esto garantiza la máxima estabilidad del conjunto.
Normalmente, rellenamos el interior de la cámara con lana mineral o fibras de alta densidad. En consecuencia, este núcleo aislante actúa como un colchón cumpliendo con las exigencias del Código Técnico de la Edificación. Así, frena la transmisión de ondas sonoras entre despachos o áreas adyacentes demasiado ruidosas.
Para los paneles del cerramiento, habitualmente empleamos tableros de aglomerado melamínico. También utilizamos paneles de cartón-yeso con revestimientos vinílicos semirrígidos. Estos últimos resultan ideales para entornos que requieren mayor resistencia al fuego.

Uno de los mayores valores de los cerramientos ciegos es su capacidad de adaptación. Efectivamente, se mimetizan a la perfección con el estilo decorativo de cada proyecto.
No se trata solo de levantar una pared aislante. El objetivo es diseñar una superficie que ofrezca privacidad y comunique la identidad de la empresa. Para lograrlo, en OFIMAM utilizamos distintos materiales y acabados:

Los cerramientos ciegos representan la eficiencia constructiva frente a la rigidez del ladrillo. Esto se debe a su diseño completamente modular, adaptable y modificable.
Además, ofrecen un aislamiento acústico certificado y garantizan una instalación rápida y limpia. Por consiguiente, se convierten en el aliado perfecto para cualquier proyecto de oficina flexible.
En OFIMAM, desarrollamos divisiones interiores adaptadas a la evolución de cada negocio. Entendemos perfectamente que cada proyecto es único. Por esta razón, ofrecemos soluciones personalizadas y ajustadas a tus necesidades.
Finalmente, mediante la combinación de paneles, puertas técnicas y acabados metálicos, creamos entornos de trabajo excepcionales. En ellos, el confort acústico y la privacidad se convierten en elementos esenciales. De este modo, favorecemos la concentración y el bienestar de todo el personal.